Hoy te vi, y recordé la historia de un pedazo de mi vida.
Me miraste con los ojos llenitos de ayer, pero no, no era así tu cara ni tu piel...no eres quien recuerdo.
Te pedí....
Tomate algo conmigo, antes de que ardan las aceras.
Hoy, al olvido invito yo.
¿Cómo ha ido todo, me has echado de menos? ¿Sabes? Anoche apareciste en mis sueños...
...Silencio...
Cuando te conocí no sabía de que hablar, la que tenía miedo era yo.
Pero entre hoy hasta el ayer, hay sólo varias fotos viejas
y una vaga sensación de antigua felicidad adolescente.
Jamás será lo mismo aquél rincón, porque le falta el temblor de tu cuerpo...
Te pedí cuéntame tus sueños por soñar, cántame tu vida.
Te muerdes los labios, y callas, no has hecho nada, por no dar la talla.
Dije siempre debes estar contento, triste no vales la pena.
¡me sonreiste, así!
Tu reías y en tu risa, yo me veía caer.
En un bolsillo aún tienes amor y alegrías, un dios de fantasías, la guerra y la poesía.
Llevaba tiempo buscándote, entre mi alma y mi piel.
¡Deja que pase un momento, y volveremos a querernos.!
Pero cuando los labios amenazaron con devorarte el corazón,
encendiste la señal de alarma y escapaste en otras dirección.
Tú, con tus mil historias, y olvidaste olvidar
Y yo, que mi delito es la torpeza de ignorar que hay quien no tiene corazón...
Tu mirada estaba aún fija en mi y tus lágrimas intenté despejar.
Te alejaste y te escuché murmurar
Quiero que me entiendas lo que digo, que lo escuches en esta canción.
Todo lo que tengo, todo lo que vivo, ya no vale nada, no tiene sentido.
Hay dos días para los que no nací.
El primero fue cuando te conocí, y el segundo, el día que te perdí.
Mi razón no pide piedad, se dispone a partir.
No creas que al marcharte he de morir.
Yo he muerto desde el día en que dejaste de sonreir estando junto a mi.

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